
¡Dejen de perder dinero por el frío del invierno!
Seamos honestos: tener mesas en el exterior durante el invierno suele ser un verdadero desastre. Se utilizan los calentadores convencionales, pero en cuanto sopla el viento, todo ese calor se disipa. Sus clientes tiemblan de frío, se van rápidamente y, ciertamente, no ordenarán esa segunda botella de vino.
Por eso utilizamos calentadores de onda corta infrarroja.
Aquí está el secreto: estos calentadores no intentan calentar el aire. En realidad, calientan los objetos que están alrededor de ellos: a los clientes, a su ropa, a la mesa. El calor se mueve a la velocidad de la luz, lo que significa que llega instantáneamente a los clientes y no se dispersa debido al viento.
Los problemas con techos altos
Cuando se instalan los calentadores a 4 o 6 metros de altura, se enfrenta a una batalla perdida debido a la distancia. El calor se diluye naturalmente a medida que viaja más lejos.
Para solucionarlo, utilizamos elementos de alta potencia y reflectores que permiten concentrar el calor en un punto específico. Con un sistema de 2500W a 4000W, podemos asegurarnos de que los clientes sientan una temperatura cómoda de 22°C en su piel, incluso si la temperatura del aire es de 5°C. Es como estar sentado bajo la luz del sol en un día otoñal soleado.
Los detalles técnicos
Construimos estos calentadores con tubos de cuarzo y reflectores chapados en oro, para obtener la máxima emisión de radiación infrarroja posible. Si los instalas a gran altura, la única opción viable son los calentadores de onda corta. Los calentadores de onda larga simplemente no pueden llegar tan lejos.
Pero hay que tener cuidado con la electricidad. Estos dispositivos consumen mucha energía. Si se instalan diez unidades en una sola fase, el panel eléctrico se sobrecargará. Para evitarlo, distribuimos la carga entre tres fases. Es un poco más trabajo al principio, pero así podrás dormir tranquilo por las noches.
El verdadero beneficio
Al final, se trata de convertir esos “espacios inútiles” en un lugar rentable.
Cuando la gente no tiene frío, se quedan más tiempo. Piden postre, café… El monto promedio de las facturas aumenta, simplemente porque el ambiente es agradable. Además, ya no tienes que preocuparte por las condiciones climáticas. La capacidad de tus mesas permanece constante, sin importar qué hagan las nubes.