
¿Por qué sometemos nuestros calentadores a pruebas extremas antes de que lleguen a su baño?
Los baños son, en realidad, cámaras de tortura para los dispositivos electrónicos. Hay vapor denso, cambios bruscos de temperatura, y de vez en cuando, salpicones de agua directos sobre los componentes del aparato.
A simple vista, una clasificación IPX5 significa que el dispositivo puede resistir chorros de agua desde cualquier ángulo. Pero aquí está el problema: un sello que funciona bien al principio no necesariamente seguirá funcionando después de 500 días de uso. Por eso no nos fiamos únicamente de esa clasificación. Sometemos cada lote de lámparas infrarrojas a pruebas en cámaras de alta humedad y calor, para determinar cuándo se daña el dispositivo, antes de que llegue a su hogar.
El problema con el vapor
Las gotas de agua son una cosa, pero el vapor es algo completamente distinto. El vapor puede infiltrarse por huecos que el agua líquida ni siquiera puede alcanzar. Se acumula dentro del dispositivo y afecta a los contactos eléctricos y a la lámpara de cuarzo. Si el sello se debilita o se rompe, eso puede causar cortocircuitos. Utilizamos estas cámaras de alta humedad para acelerar este proceso de desgaste. De esta manera, obligamos a la humedad a encontrar el punto más débil en el sello. Si hay fugas, las detectaremos.
El efecto de “respiración”
Las lámparas infrarrojas se calientan mucho. Cuando se encienden, la carcasa se expande; cuando se enfrían, se contrae. Esto crea un efecto de “respiración” que puede llevar aire húmedo hacia los cables internos.
No nos limitamos a probar si el dispositivo es resistente al agua una sola vez. Lo sometemos a 500 horas de ciclos de calentamiento y enfriamiento. Buscamos pequeñas grietas en los componentes o signos de óxido en los terminales. Queremos saber exactamente cómo se comportará el dispositivo después de meses de uso real.
Encontrar el equilibrio perfecto
Podría pensar uno: “Simplemente, selléelo mejor”. Pero hay un problema: si se sella demasiado bien, el calor se queda atrapado dentro del dispositivo. Si el aire no puede circular, los cables internos pueden dañarse. Es necesario encontrar un equilibrio: el sello debe ser lo suficientemente sólido como para mantener fuera el vapor, pero lo suficientemente abierto como para permitir que el dispositivo “respire”. Requiere algo de ajuste para lograrlo.
Pero una vez que el dispositivo sobrevive a estas pruebas, podemos estar seguros de que también sobrevivirá en su ducha.